10. Durante décadas parecía que el mundo había aprendido de tantas guerras y fracasos y se dirigía lentamente hacia diversas formas de integración. Por ejemplo, avanzó el sueño de una Europa unida, capaz de reconocer raíces comunes y de alegrarse con la diversidad que la habita. Recordemos «la firme convicción de los Padres fundadores de la Unión Europea, los cuales deseaban un futuro basado en la capacidad de trabajar juntos para superar las divisiones, favoreciendo la paz y la comunión entre todos los pueblos del continente»[7].También tomó fuerza el anhelo de una integración latinoamericana y comenzaron a darse algunos pasos. En otros países y regiones hubo intentos de pacificación y acercamientos que lograron frutos y otros que parecían promisorios.
7. Discurso al Parlamento europeo, Estrasburgo (25 noviembre 2014): AAS 106 (2014), 996; L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (28 noviembre 2014), p. 3.
Si ha sido posible, es nuevamente posible. Necesitamos reavivar la utopía conmover la esperanza...
"Hace algo más de un año viajé por primera vez a Alemania y a la zona fronteriza de Francia. Allí me sorprendió la mentalidad europeista de tanta gente, sobre todo personas mayores... Me hablaron de más de 1.000 años de guerras, de destrucción, de luchas entre los diferentes, luchas de poder, por riquezas, de religión…. Y la última, la peor de todas: la segunda Guerra mundial. De ella surgió un clamor por tanto sufrimiento, y el intento por superar todas las confrontaciones. Unidos era la única manera de sobrevivir, y la paz la única forma de conseguir la prosperidad para todos, no solo para los empresarios de la muerte (armas). Muchos se prometieron y se comprometieron para que no volviera a repetirse algo igual. Temo que las últimas generaciones que aprendieron de sus padres esa enseñanza pasen y las nuevas vuelvan o volvamos a repetir la peor parte de la historia. Es fundamental que no olvidemos los graves errores cometidos, y trabajemos por la unión y la concordia.
De aquellos lodos de dolor y muerte llegaron estos fértiles limos de concordia y esperanza... Si los dejamos secar se perderá la cosecha apetecible. Y hay quien lo ansía intensamente...
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Es posible, necesitamos avivar la utopía … para la esperanza
Hace algo más de un año viajé por primera vez a Alemania y a la zona fronteriza de Francia y me sorprendió mucho conocer la mentalidad europeista de tanta gente, sobre todo personas mayores y una explicación que me dieron sobre el por qué de esa mentalidad.
Me hablaron de más de 1.000 años de guerras, de destrucción, de luchas entre los diferentes, luchas de poder, por riquezas, de religión….
Y la última, fue la peor de todas.
Tras la segunda Guerra mundial surgió un clamor entre la población devastada por tanto sufrimiento y el intento por superar las raíces de todas esas confrontaciones. Unidos era la única manera de sobrevivir y la paz, la única forma de conseguir la prosperidad para todos, no solo para los empresarios de la muerte (empresas de armas). Muchos se prometieron y se comprometieron para que no volviera a repetirse algo igual.
Temo que las últimas generaciones que aprendieron de sus padres esa enseñanza pasen y las nuevas vuelvan o volvamos a repetir la peor parte de la historia. Por eso pienso que es fundamental no olvidarnos de los graves errores cometidos y trabajar por la unión y la concordia.