Domingo 2 de diciembre

Palabra que acampa entre nosotros

Hermanos, habéis aprendido cómo proceder para agradar a Dios; pues proceded así y seguid adelante. (1 Ts 4, 1)

Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerzas para escapar de todo lo que está por venir y manteneos en pie ante el Hijo del hombre. (Lc 21, 34.36)

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A qué nos estamos preparando

Hoy comenzamos el adviento. Y lo hacemos queriendo que sea un tiempo “consciente y consecuente”. Para muchos, éste es un tiempo de preparación para las “fiestas patronales del consumismo” pero nosotros, que nos reconocemos creyentes y seguidores de Jesús, ¿a qué nos estamos preparando?

La Palabra de Dios hoy nos invita a ser conscientes. Que no se nos embote la mente con los agobios de la vida ni los afanes de las cosas materiales. Estemos siempre despiertos, pidiendo fuerzas para escapar de los engaños que nos seducen. Mantengámonos en pie ante nuestro Padre y ante el Señor Jesús, en actitud lúcida y sin bajar la guardia ante las tentaciones y confusiones de todo lo que está por venir estos días.

Hoy la Palabra también nos habla de ser consecuentes. Hemos aprendido cómo proceder para agradar a Dios. Lo hemos aprendido, en primer lugar, de Jesús, nuestro Maestro. Y también de tantos caminantes como nosotros que nos iluminan con su ejemplo. Pues procedamos así y sigamos adelante en este adviento que hoy comenzamos.

En esta primera semana nos proponemos ser conscientes y consecuentes en el uso de nuestro dinero. Y hoy, domingo, lo hacemos en referencia a Dios. Por desgracia, es posible -¡y muy frecuente!- que la actitud ante el dinero se parezca a una actitud “religiosa”, poniendo el dinero como criterio último de todo y hasta rindiéndole culto, muchas veces in-conscientemente.

¿A qué nos estamos preparando? Sabemos la respuesta: a celebrar el nacimiento de un Niño-Dios envuelto en pañales y acostado en un pesebre porque no había otro sitio para él… Lo sorprendente no es que Dios se haga hombre (en la historia ha habido religiones y filosofías que han contemplado esa posibilidad); lo sorprendente es que Dios se haga pobre. ¿Qué quiere decirnos Dios con esto?

Cuestión de fondo

“No podéis servir a Dios y al dinero” (Lc 16, 13). El Evangelio, en continuidad con el Antiguo testamento, es tajante en este punto. Poner al dinero en el lugar de Dios es una idolatría inaceptable. ¿Cómo puedo saber si estoy cayendo en esta idolatría? ¿Cuáles pueden ser las señales de alerta que me lo hagan ver?

Tan inaceptable es tratar al dinero como si fuera Dios como lo contrario: relacionarnos con Dios (y con sus criaturas y su Creación) con una actitud mercantilista, propia de los intercambios monetarios. ¿Cómo puedo saber si estoy cayendo en esto?

 

Un gesto, una esperanza

Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerzas para escapar de todo lo que está por venir y manteneos en pie ante el Hijo del hombre.

Hoy, domingo, haz un rato de oración puesto en pie en la intimidad de tu habitación. Sé consciente de tu cuerpo, de tu respiración, de la vida que te habita. Relaja todo lo que puedas tu mente, a la vez que te mantienes plenamente despierto/a. Pide fuerzas para vivir un adviento consciente y consecuente. Da gracias.

Caminantes como nosotros

Andrés recibió una oferta de trabajo en otra empresa, más lejos de casa, con un horario presumiblemente abusivo y, eso sí, ganando algo más de lo que gana ahora. Él y Sonia, su mujer, lo han estado sopesando. La verdad es que un aumento de sueldo en este momento viene bien a cualquiera. Después de pensarlo, al final han decidido quedarse como estaban: no les compensa sacrificar su vida de familia para ganar más dinero.

Margarita hace tiempo que no compra lotería. A medida que se se acercan estas fechas se le hace más difícil, pues en su trabajo y grupos de amigas quien más quien menos todos juegan algunas cantidades en la Lotería de Navidad y la presión del ambiente es grande. Pero ella se mantiene firme. Cuando le preguntan, dice que no quiere participar de esa ilusión colectiva por ganar dinero sin haberlo trabajado. Y que prefiere soñar en otras cosas y en otras causas.

Sergio y Maite han estado repasando todos los seguros que tienen contratados: de vida, de robo, de incendios, del coche… Y se están preguntando si necesitan vivir con tantas “seguridades”. No es tanto el dinero que se gastan en todos esos seguros como la actitud vital. De momento no han tomado ninguna decisión, pero el hecho de planteárselo ya les está haciendo poder pensar de otra manera.

(Bueno, estos son nombres ficticios, pero ¿no es verdad que conocemos a personas así?)

Oración para que nos acompañe durante el día

Señor, danos fuerzas para escapar de los engaños y seducciones que están por venir en este tiempo de adviento. Que estemos despiertos para poder ser conscientes y consecuentes.

Si esto te toca

“No podéis servir a Dios y al dinero” es, además de una contundente cita del Evangelio, el título de una charla de José Antonio Pagola en Madrid (septiembre 2012). Tanto el texto como el video de la charla son fácilmente accesibles en Internet. ¿Te animas a buscarla?