LS 47. La virtualización de las relaciones humanas

47. A esto se agregan las dinámicas de los medios del mundo digital que, cuando se convierten en omnipresentes, no favorecen el desarrollo de una capacidad de vivir sabiamente, de pensar en profundidad, de amar con generosidad. Los grandes sabios del pasado, en este contexto, correrían el riesgo de apagar su sabiduría en medio del ruido dispersivo de la información. Esto nos exige un esfuerzo para que esos medios se traduzcan en un nuevo desarrollo cultural de la humanidad y no en un deterioro de su riqueza más profunda. La verdadera sabiduría, producto de la reflexión, del diálogo y del encuentro generoso entre las personas, no se consigue con una mera acumulación de datos que termina saturando y obnubilando, en una especie de contaminación mental. Al mismo tiempo, tienden a reemplazarse las relaciones reales con los demás, con todos los desafíos que implican, por un tipo de comunicación mediada por internet. Esto permite seleccionar o eliminar las relaciones según nuestro arbitrio, y así suele generarse un nuevo tipo de emociones artificiales, que tienen que ver más con dispositivos y pantallas que con las personas y la naturaleza. Los medios actuales permiten que nos comuniquemos y que compartamos conocimientos y afectos. Sin embargo, a veces también nos impiden tomar contacto directo con la angustia, con el temblor, con la alegría del otro y con la complejidad de su experiencia personal. Por eso no debería llamar la atención que, junto con la abrumadora oferta de estos productos, se desarrolle una profunda y melancólica insatisfacción en las relaciones interpersonales, o un dañino aislamiento.

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El Papa nos enfrenta ahora a otra gran paradoja: la del mundo digital, que habiendo multiplicado las posibilidades de información y comunicación, parece por el contrario estar dificultando el conocimiento y las verdaderas relaciones humanas. Es una cuestión que aparece frecuentemente en los diálogos actuales, y que se hace muy patente en las relaciones de muchos adultos con sus hijos, a los que ven excesivamente volcados en las redes sociales, a veces a costa de las relaciones cara a cara.

Poco que añadir. Las críticas al mal uso y al abuso de estas increíbles posibilidades de comunicación son variadas y nos llegan por diferentes medios:

La cuestión queda abierta: ¿cómo podemos encontrar el auténtico punto de equilibrio en el uso de las redes sociales para que promuevan la humanización, y no se conviertan en un obstáculo para la misma?

Y eso sin mencionar los riesgos de exponerse tanto en público, como nos recuerda este breve y sencillo video con que cerramos la entrada de hoy.

Miguel Ángel

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