Domingo 3ª semana de Adviento

Tercera semana. Convertir el comportamiento: LÍNEAS DE ACCIÓN 
Domingo 11. Aceptar la necesidad de decrecimiento [193]

consumismoLecturas de la misa del día:
Is. 35, 1-6a.10
Sal. 145
St. 5, 7-10
Mt 11, 2-11

Convertir la mirada y la manera de pensar:

Frente al crecimiento voraz e irresponsable que se produjo durante muchas décadas, hay que pensar también en detener un poco la marcha, en poner algunos límites racionales e incluso en volver atrás antes que sea tarde. Sabemos que es insostenible el comportamiento de aquellos que consumen y destruyen más y más, mientras otros todavía no pueden vivir de acuerdo con su dignidad humana. Por eso ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo aportando recursos para que se pueda crecer sanamente en otras partes. [193]
Cuando un río se desborda, todos deseamos que cese la crecida y las aguas vuelvan a su cauce. Decrecer no es entonces algo negativo sino algo necesario. Hay que consumir, sí, pero con cabeza y con mesura, por salud propia y por justicia, para que se pueda crecer sanamente en otras partes del mundo. Más información sobre el decrecimiento: www.decrecimiento.info

 Convertir el estilo de vida y comportamiento:

La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño, agradecer las posibilidades que ofrece la vida sin apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos por lo que no poseemos. Esto supone evitar la dinámica del dominio y de la mera acumulación de placeres. [222]

→ Una propuesta práctica: En estas fechas en las que se avecinan tantos regalos de Navidad, reviso mis intenciones y me propongo reducir al máximo los regalos materiales comprados y hacer regalos inmateriales o artesanales, salidos de mis manos. ¿Cuántos regalos así me propongo hacer?

Convertir el corazón y el espíritu:

“Que nuestra mesura la conozca todo el mundo”
nos recuerdas hoy, Señor, en tu Palabra.
Y también: “El que tenga dos túnicas,
que las reparta con quien no tiene;
y el que tenga comida, haga lo mismo”.
Está muy claro, Señor.
Felices los que escuchan tu palabra y la cumplen.
Que sea así también en mí, en nosotros.

11-diciembre

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