Jueves 13 de diciembre

encabezado

jueves 13

Palabra que acampa entre nosotros

Dijo Jesús a la gente: “Os aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él. Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo. Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta que vino Juan;  él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos, que escuche!

 

 Texto en pdf

 

A qué nos estamos preparando

Estamos en la segunda semana de adviento, preparándonos para contemplar el rostro de Dios que se encarna en lo humano, lo frágil, lo débil y pequeño, lo finito, lo imperfecto,….. Ese es el Dios en el que creemos, y el que nos salva.

 

La Palabra de Dios nos presenta a uno de los protagonistas del adviento: Juan el Bautista. Estuvo despierto y atento a los signos de los tiempos, denunció la situación en que se encontraba el Pueblo elegido y les invitó a un bautismo de conversión: era necesario volver al desierto y pasar de nuevo por el agua para entrar purificado en la tierra prometida. El preparó el camino al Reino de Dios,  fue su verdadero precursor, pero fue víctima de la violencia de los que se oponen al Reino. Fueron los pequeños, humildes y sencillos que rodearon a Jesús los que disfrutaron de la llegada del Reino.

 

Esta Palabra nos habla de ser conscientes de la necesidad de anunciar el Reino, como lo hizo Juan Bautista, de sembrar sin desanimarnos en todos los ambientes en los que nos movemos; y de ser consecuentes, es decir,  vivir como hijos y hermanos, a pesar de las dificultades y problemas que esa manera de vivir pueda generar en los que combaten el Reino de Dios. Viviendo la fraternidad, el mundo se entendería como una gran familia, en la que todos sus miembros se vuelcan en aquel se encuentra más débil. Por ello, aquellos que nos encontramos en una posición privilegiada (Primer Mundo) deberíamos replantearnos qué hacemos para ayudar a nuestros hermanos más necesitados: ¿cómo utilizamos nuestros bienes, cómo es nuestro consumo, y cómo debería ser?

 

Cuestión de fondo

En primer lugar, no necesitamos tanto para vivir: “fijaos en los lirios del campo y en las aves del cielo,…., si Dios así los viste y alimenta ¿no valéis vosotros más que ellos? No andéis preocupados diciendo ¿qué vamos a comer? ¿Con qué vamos a vestirnos….”. Ciertamente, nos creamos necesidades superfluas; la publicidad se encarga de hacernos ver que no podemos vivir sin ellas, pero no es así. La experiencia nos muestra que cuanto menos tenemos, más libres nos sentimos. Por eso hay que ir por la vida ligeros de equipaje.

 

Sí, ligeros de equipaje, porque “allí donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”. ¿Dónde tenemos puesto nuestro corazón? ¿Qué cosas nos tienen “atrapados”? Es momento de liberarse de lo que nos encadena y vivir confiados en el Señor.

 

Un gesto, una esperanza

Hoy, martes, cuando salgas a la calle trata de mirar a los ojos de las personas con las que te cruces. Mírales como les miraría Jesús, con ojos de comprensión, amor, misericordia,…. Y da las gracias a Dios por cada una de sus vidas, aunque no las conozcamos. Siéntete más humano y cercano a cada uno de ellos.

 

Caminantes como nosotros

Juan José  ha propuesto en su oficina que en lugar de comida de navidad en un restaurante  traiga cada uno algo de sus casas y lo compartan. Así todos pueden participar (pues algunos no podían pagar el precio del menú de navidad) y Juan José pretende donar el dinero que le hubiera costado el menú a un proyecto solidario.

 

Pedro ha decidido vivir sin teléfono móvil. Ha observado la esclavitud y dependencia que genera la posesión de un móvil y no quiere vivir atado a él. Ha comprobado que vive más libre y tranquilo así. Aunque a veces le llegan quejas por algunos problemas para localizarle, está muy contento de la decisión tomada.

 

Marisa se ha unido a un grupo de personas que han formado un huerto solidario. Han plantado verduras de distintos tipos, que cultivan entre ellos, y comparten la cosecha con personas necesitadas del pueblo en el que viven.

 

Eduardo hace tiempo que está en paro y no encuentra trabajo. Su amigo Santiago que tiene una tienda de herboristería ha decidido compartir su trabajo con él. Aunque es una tienda pequeña y obtiene lo suficiente para vivir, compartirán el trabajo y el sueldo hasta que Eduardo encuentre trabajo de lo suyo.

 

Oración para que nos acompañe durante el día

Señor, enséñanos a mirar con tus ojos a la persona que tenemos a nuestro lado y agranda nuestro corazón para aprender a  quererla.

 

Si esto te toca

Puedes buscar por internet las redes de consumo solidario, consumo responsable y leer qué hacen. También puedes investigar los huertos ecológicos y cooperativas que existen sobre estos temas.