LS 15. Un desafío hermoso, profundamente humano

15. Espero que esta Carta encíclica, que se agrega al Magisterio social de la Iglesia, nos ayude a reconocer la grandeza, la urgencia y la hermosura del desafío que se nos presenta. En primer lugar, haré un breve recorrido por distintos aspectos de la actual crisis ecológica, con el fin de asumir los mejores frutos de la investigación científica actualmente disponible, dejarnos interpelar por ella en profundidad y dar una base concreta al itinerario ético y espiritual como se indica a continuación. A partir de esa mirada, retomaré algunas razones que se desprenden de la tradición judío-cristiana, a fin de procurar una mayor coherencia en nuestro compromiso con el ambiente. Luego intentaré llegar a las raíces de la actual situación, de manera que no miremos sólo los síntomas sino también las causas más profundas. Así podremos proponer una ecología que, entre sus distintas dimensiones, incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad que lo rodea. A la luz de esa reflexión quisiera avanzar en algunas líneas amplias de diálogo y de acción que involucren tanto a cada uno de nosotros como a la política internacional. Finalmente, puesto que estoy convencido de que todo cambio necesita motivaciones y un camino educativo, propondré algunas líneas de maduración humana inspiradas en el tesoro de la experiencia espiritual cristiana.

encuentra-tu-lugar-en-el-mundo

Imagen enlazada de http://psicoblog.com/wp-content/2012/06/encuentra-tu-lugar-en-el-mundo.jpg

El papa nos plantea un gran desafío: grande en tamaño, pero grande también en responsabilidad y en consecuencias, dada la importancia del problema al que debemos hacer frentes. Un desafío que es, también, urgente, porque se multiplican los síntomas del deterioro medioambiental. Pero sobre todo se trata de un desafío hermoso: porque debe hacer salir de nosotros mismos lo que realmente somos, lo que realmente “pintamos” en este mundo y la forma en que estamos relacionados con todo lo que nos rodea. Se trata, pues, de un desafío con gran calado antropológico, que, si sabemos enfrentar adecuadamente, nos ayudará a conocernos más a nosotros mismos, a aceptarnos en lo que realmente somos y a comprender nuestro lugar en el mundo.

Desafío hermoso, sí, pero… ¿estamos dispuestos a ello? ¿O nos parece más interesante seguir perdidos en la espiral de consumo en que hemos convertido nuestra vida?

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s