11. Pero la historia da muestras de estar volviendo atrás. Se encienden conflictos anacrónicos que se consideraban superados, resurgen nacionalismos cerrados, exasperados, resentidos y agresivos. En varios países una idea de la unidad del pueblo y de la nación, penetrada por diversas ideologías, crea nuevas formas de egoísmo y de pérdida del sentido social enmascaradas bajo una supuesta defensa de los intereses nacionales. Lo que nos recuerda que «cada generación ha de hacer suyas las luchas y los logros de las generaciones pasadas y llevarlas a metas más altas aún. Es el camino. El bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada día. No es posible conformarse con lo que ya se ha conseguido en el pasado e instalarse, y disfrutarlo como si esa situación nos llevara a desconocer que todavía muchos hermanos nuestros sufren situaciones de injusticia que nos reclaman a todos»[8].
8. Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el Cuerpo diplomático, Santiago – Chile (16 enero 2018): AAS 110 (2018), 256..
"No volveremos a tropezar en la misma piedra..." ¿O sí? "Esto ya no hay quien lo pare..." ¿O sí?
Desgraciadamente, surgen viejos conflictos. Desgraciadamente, volveremos a los tropiezos de antaño. Desgraciadamente, ya no interesa lo común. Sólo lo propio, sólo lo que me define, solo lo que me ayuda a definirme con los que piensan como yo, con los que son como yo... El otro, lo otro... no me interesa. El otro, lo otro... me oprime. El otro, lo otro... me perjudica... Así que lo importante es diferenciarme, apartarme, segregarme, protegerme, aislarme... Ya no interesa el encuentro, tan sólo un falso sueño de fusión que tampoco facilitará mi encuentro. Ya no interesa lo común, sólo lo que a mí me satisface...
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