LS 82. Servidores, y no explotadores

82. Pero también sería equivocado pensar que los demás seres vivos deban ser considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominación humana. Cuando se propone una visión de la naturaleza únicamente como objeto de provecho y de interés, esto también tiene serias consecuencias en la sociedad. La visión que consolida la arbitrariedad del más fuerte ha propiciado inmensas desigualdades, injusticias y violencia para la mayoría de la humanidad, porque los recursos pasan a ser del primero que llega o del que tiene más poder: el ganador se lleva todo. El ideal de armonía, de justicia, de fraternidad y de paz que propone Jesús está en las antípodas de semejante modelo, y así lo expresaba con respecto a los poderes de su época: «Los poderosos de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. Que no sea así entre vosotros, sino que el que quiera ser grande sea el servidor» (Mt 20,25-26).

(Imagen enlazada de http://bericul.com/blog/wp-content/uploads/2018/05/Cultivar-de-manera-responsable-es-tarea-de-todos-1080×675-980×613.jpg)

La pérdida de relaciones, la pérdida de la conciencia de conexión con todo lo creado, nos ha llevado a convertirnos, como seres humanos, en explotadores de la creación. Y, desde luego, parece que esto se nos ha “pegado” tanto por dentro que nos ha llevado a ser, simplemente, explotadores de todo lo que se encuentra a nuestro alcance. Sentirnos más fuertes que el resto de los seres vivos nos ha llevado a tratarlos como meros objetos, cuando no como simples mercancías. Y al final traficamos incluso con seres humanos…

La llamada que nos hace el Papa, ante esta conciencia, no es más que un eco de la llamada evangélica de Jesús: hacernos, con nuestro poder y nuestras limitaciones, servidores de la Vida. Comenzando, por supuesto, por hacernos servidores de la vida humana, pero trasladando también esta actitud como servidores a la propia naturaleza, a la misma realidad creada… Hacer de nuestro saber y nuestro poder no un instrumento de explotación, sino de encuentro con la vida, de servicio desinteresado, de intercambio agradecido.

Basta con cambiar el corazón, pero… ¡a veces lo tenemos tan atrapado!

Miguel Ángel, Teresa y Juan Pablo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s