Primer domingo de Adviento

Primera semana. Convertir la mirada: Ver
Domingo 27. Cómo ver: una mirada compasiva [17-19]

01 Domingo 29-Nov - MiradaLecturas de la misa del día:
Is 2, 1-5

Sal 121
Rm 13, 11-14
Mt 24, 37-44

 

 

 


Convertir la mirada y la manera de pensar:

El objetivo no es recoger información o saciar nuestra curiosidad, sino tomar dolorosa conciencia, atrevernos a convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y así reconocer cuál es la contribución que cada uno puede aportar. [19]
“Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor y hará brotar la justicia, es preciso darnos cuenta del tiempo que estamos viviendo, ahora nuestra salvación está más cerca, cambiemos la mirada y convirtamos nuestro corazón.
Necesitamos hombres y mujeres que cambien su mirada, que la amplíen y la hagan transparente; que lo que vean quede grabado a sangre y fuego en su interior. No estarán viendo algo extraño, sino algo propio, muy propio: “No lloréis por mí, hijas de Jerusalén; llorad más bien por vosotras y vuestros hijos…” (Lc 23, 27). Esta tierra es vuestra tierra, la tierra de vuestros hijos.

Convertir el estilo de vida y comportamiento:

Un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él. Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendió. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó.
Una mirada transparente, una mirada profunda, una mirada compasiva, lleva hasta lo más profundo del corazón humano aquello que se nos presenta, sin tapujos ni cortapegas, y se implica en ello. Al samaritano le llevó a acercarse, curar las heridas y vendar al hombre herido. A nosotros…
¿Es transparente nuestra mirada, o más bien le impedimos convertirse en motor de nuestra vida?
→ Una propuesta práctica: Miremos nuestra mirada, y contemplemos su efecto en nuestra vida. ¿Nos afecta lo que vemos, y nos mueve lo que nos afecta? Recuerda la última vez que algo te ha llegado al corazón, revívelo y mira a ver si hoy puedes hacer algo en torno a esa situación.

Convertir el corazón y el espíritu:

señales en el sol, en la luna y en las estrellas”…
Las señales han llegado, pero no sabemos verlas, no queremos ni podemos  apreciarlas.
Señor, hace falta que lo hagamos…Danos, Señor, una mirada más abierta, más compasiva, para que las señales que nos presentas nos agarren el corazón, y nos lleven a hacer real, una y otra y otra vez, la promesa de un nuevo germen de esperanza en nuestra Tierra.

27-de-noviembre

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