Bebiendo plástico, nosotros y los peces

Uno de los mayores excesos de nuestra sociedad, junto al de la emisión de gases de efecto invernadero y al consumismo galopante, y vinculado además a ambos, es del uso intensivo de plásticos. Venimos ya siendo conscientes de ello desde hace décadas, con campañas contra las botellas y bolsas de plástico, diseño y puesta en marcha de un gran programa de reciclado… Pero el problema va aún más allá, y estamos descubriendo que los textiles de poliéster y otras fibras sintéticas, y muchos cosméticos, contienen y desprenden al medio ambiente más plásticos de pequeño tamaño. Llega la hora de la verdad: o cerramos el grifo (a los plásticos), o la bañera desbordada no dejará de inundarnos, por mucho que intentemos achicar el agua.

El problema es muy serio. No se trata ya de que el agua embotellada en recipientes de plástico, tanto industrialmente como de forma casera, pueda tener algunos riesgos para la salud, sino de que el propio agua que bebemos, sea de grifo o sea de manantial, ya transporta en su seno componentes plásticos de muy pequeño tamaño (microplásticos) y que no sólo son invisibles, sino que incluso no son filtrables debido, precisamente, a su pequeño tamaño. Y eso sin olvidarnos que la excesiva contaminación plástica de nuestros ríos, mares y océanos hace que los animales marinos y muchas aves estén teniendo problemas por la ingestión de esos plásticos y que estén pasando, a través de la cadena alimenticia, microplásticos a los peces que se utilizan en alimentación humana.

Todo está conectado, y el plástico que tan a manos llenas consumimos contamina nuestras aguas y vuelve a nosotros, en un tremendo efecto boomerang de consecuencias imprevisibles. Todo esto lo describen muy bien en la web vivirsinplastico.com, y no nos vamos a detener más en ello, para no hacernos pesados. Porque lo importante es pasar a la acción, una vez conocido todo ésto, ¿no?

Bueno, pues en esto mismo la web vivirsinplastico.com, a la que antes hacíamos referencia, es una auténtica experta. Como su nombre indica, sus autores se han propuesto reducir hasta casi hacer desaparecer el plástico de su vida, y nos cuentan en la web las opciones y tribulaciones por las que se pasa en ese intento. No están solos, pues experiencias similares están teniendo lugar en otros lugares del planeta, e incluso se están iniciando movimientos internacionales, de los que cualquiera, a título personal o institucional, puede hacerse miembro, para luchar contra la contaminación plástica. Y a esto habría que añadir las campañas ya en marcha por doquier pidiendo la desaparición de las bolsas de plástico en los comercios, que ya están siendo prohibidas en muchos lugares, o dirigidas contra aspectos concretos, como la que Greenpeace dirige contra Coca-Cola por ser una empresa que utiliza en sus productos una gran cantidad de plásticos, y que ya ha conseguido que ésta se comprometa a reducir su utilización y a incrementar su reciclaje.

Y además de apoyar campañas, ¿hay algo que podamos hacer nosotros y que esté en nuestras manos? Pues claro que sí. Muchas cosas, que aportarán su granito de arena y, quizás más importante, nos impulsarán a concebirnos, a nosotros mismos, como verdaderos agentes de cambio y custodios de la creación. Construyamos entre todos un listado de acciones a nuestro alcance que nos permitan contribuir a esta revolución necesaria; las aportaciones serán bienvenidas a través de los comentarios a esta entrada (o a la dirección de correo electrónico de la página), y mejor cuanto más sencillas, prácticas y creativas. ¡Vamos!

  1. Llevar la propia bolsa o carro no desechable cada vez que acudamos a realizar nuestra compra (preferentemente a los pequeños comercios de proximidad).
  2. Plantear a estos mismos comercios la posibilidad de que ofrezcan procedimientos alternativos de embalaje y envoltorio  que eviten el plástico (pues ahora se utilizan bandejas de poliespán para casi todo en carnicerías y pescaderías, por ejemplo) y que normalicen la petición de quienes no queremos ese tipo de embalajes sin que se nos mire como “bichos raros”.
  3. Utilizar productos de higiene personal y cosméticos que no tengan en su composición “microcápsulas, microbeans o micropartículas” plásticas.
  4. Preparar nuestros propios productos de higiene (jabones, cremas…) y limpieza doméstica y evitar en lo posible almacenarlos en envases plásticos
  5. Evitar el uso de plásticos desechables para envolver o trasportar la comida al trabajo, la escuela, el campo…, utilizando mejor envases reutilizables.
  6. Utilizar, en la medida de lo posible, ropa de algodón (ecológico y de comercio justo, a poder ser), y evitar las fibras artificiales

A buen seguro que la lista se irá enriqueciendo con las aportaciones de todos.

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